Arrancar un coche, es decir, introducir la llave bajo el volante y girarla para ponerlo en marcha parece un acto relativamente sencillo. 

 

Pero si se hace de la forma adecuada se puede ahorrar combustible y evitar complicadas averías a largo plazo.

Hay que distinguir dos clases de arranque según se trate de un coche de gasolina o diésel y, dentro de estos, fijarnos en si su cambio es manual o automático.

 

  • Todo apagado: Para un buen arranque del coche es fundamental comprobar antes de girar la llave si algún elemento del aparato eléctrico del coche se encuentra encendido; es decir, si la última vez que lo usamos olvidamos apagar las luces, la radio o el aire acondicionado. Hacer lo contrario podría suponer una sobre tensión en los componentes, que se funda algún fusible y, en el mejor de los casos, un sobreesfuerzo para el motor.
  • Girar la llave hasta que se active el sistema eléctrico , y los calentadores, si el motor es diésel. Debemos comprobar en el cuadro de mandos que todo funciona y no salta ninguna luz de avería. Una vez el coche nos indique que está listo, -en especial el indicador del calentador- podemos girar la llave.
  • Pise el embrague: Sin embargo, no hay que arrancar sin pisar a fondo el embrague, de esta forma nos aseguramos que el motor no realizará ninguna maniobra sin control. Es una práctica más que recomendable; incluso algunos fabricantes están introduciendo esta maniobra como obligatoria para encender el motor; sin pisarlo es imposible arrancarlo.
  • En buenas condiciones: Si un coche está en perfecto estado, no debería tener problemas para arrancar. Es cierto que si estaciona el vehículo en la calle le costará más en invierno, pero dentro de unos límites. En cuanto note dificultades, acuda a un taller.
  • En coches diésel, puede hacer uso de los calentadores en alguna ocasión pero con moderación, ya que este gesto hace sufrir la batería –aunque beneficie al motor de arranque-.
  • En coches gasolina, una buena conservación de las bujías favorece el arranque.
  • Tanto en vehículos diésel como gasolina, cambiar los filtros de aceite y de combustible cuando indica el fabricante facilita el arranque.
  • En coches automáticos, al arrancar es preferible pisar el freno. Este gesto garantiza la seguridad de la maniobra. A continuación debemos llevar la palanca de cambios a la posición D (drive) y, según levantemos el pedal del freno poco a poco, el coche iniciará la marcha.
  • En los primeros metros, tras el arranque del coche, no le exija demasiado, ya sea motor gasolina o diésel. Ahogará el motor, gastará mucho más combustible y contaminará el medio ambiente.
  • Igualmente, no pise el acelerador para arrancar, pues no es necesario. Por el contrario, dañará la inyección, el carburante no se quemará bien y dejará residuos. Tampoco espere al ralentí para calentar el coche; la mejor manera de hacerlo es conducir despacio y a la marcha adecuada.

Un vehículo nuevo y con un cuidadoso mantenimiento, como un coche de Renting, raras veces presentará problemas al arrancar.

 

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