La conducción eficiente se fundamenta en la introducción de cambios en los hábitos inadecuados de los conductores, con el fin de que aprovechen al máximo las innovaciones que se han ido introduciendo a lo largo de los últimos años en los motores actuales.

 

Con ello, no sólo se logra reducir el consumo de carburante –que sería el principal objetivo- sino mejorar la seguridad, la contaminación ambiental, minimizar los gastos de mantenimiento del vehículo, e incluso procurar mayor comodidad a sus ocupantes.

 

He aquí algunos puntos clave de los fundamentos de la conducción eficiente, basados en las recomendaciones del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

  • No debe pisarse el acelerador cuando se arranca y tampoco es necesario esperar para iniciar la marcha con el fin de que el coche caliente, salvo en motores turboalimentados.
  • Se debe cambiar a la segunda marcha en cuanto se pueda, a los dos segundos o a los seis metros, aproximadamente.
  • En gasolina ha de conducirse a unas 2.000 revoluciones por minuto (rpm) para lograr el consumo óptimo de carburante, mientras que en los diesel ese parámetro baja a las 1.500 rpm.
  • Cuando cambie de marcha, hágalo ágilmente, ya que en caso contrario perderá parte de la fuerza de la aceleración.
  • Emplee siempre que pueda marchas largas, a pocas revoluciones y con el acelerador medio pisado.
  • Ahora bien, esto último ha de hacerse con sensatez, pues recuperar la velocidad inicial tras una frenada a base de pedal –sin ayudarse de una marcha más corta- no sólo hace gastar más carburante, sino que puede a la larga provocar averías en el coche.
  • Para decelerar, lo ideal es dejar rodar el coche sin pisar el acelerador en la marcha que en ese momento esté engranada. Frene suavemente y reduzca lo más tarde posible.
  • Es decir, lo más eficaz para ahorrar gasolina es conseguir detener el coche apurando el recorrido de cada marcha –sin que el coche se cale- y tocando escasamente los frenos.
  • La velocidad debe ser constante, sin acelerones ni frenadas bruscas. Para conseguir esto es importante anticiparse a los posibles movimientos del resto de conductores, de tal modo que dé tiempo a evitar los peligros simplemente cambiando de carril o levantando ligeramente el pie del pedal.
  • En paradas de más de un minuto lo mejor es apagar el motor. Algunos vehículos ya incorporan el sistema Start & Stop, que lo hacen automáticamente.
  • La calefacción excesiva o el aire acondicionado provocan que el coche gaste mucho más carburante. Siempre que la temperatura lo permita, opte por la ventilación del vehículo para refrescarlo. Por el mismo motivo, trate de aparcar el coche a la sombra en verano y en un lugar soleado en invierno.
  • En lo que respecta a los coches automáticos, la caja del vehículo suele seleccionar por sí sola la marcha más eficiente en función de parámetros como la velocidad, la carga sobre el acelerador, la inclinación o las revoluciones. Pero podemos “ayudarle” levantando ligeramente el pie del acelerador; de esta manera la caja podrá determinar pasar a una relación superior, lo que reducirá el consumo. Por el contrario, si pisamos a fondo, el coche decidirá retrasar el paso a una marcha más larga.

El Curso de Conducción Eficiente de Turismos de la Escuela de Conducción de ALD, permite al alumno descubrir cómo una actitud diferente al volante puede llevarle a reducir el consumo de combustible, ahorrar dinero y contaminar menos. 

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