Conducir en carretera es una actividad placentera y relajante para la gran mayoría de conductores: permite adoptar un estilo de conducción relajado y contemplar paisajes, lejos de los comunes atascos y agobios de la ciudad.

 

Sin embargo, también hay que prestar atención a los grandes enemigos que pueden estropearnos el viaje: las distracciones, la velocidad inadecuada, los adelantamientos arriesgados, el cansancio y el exceso de confianza, así como un inadecuado mantenimiento del vehículo.

 

  • Revise el estado de su coche y valore si necesita una renovación en su flota: las estadísticas de la DGT revelan que la gravedad de un accidente aumenta considerablemente a medida que se incrementa la antigüedad de los vehículos implicados.
  • Vigile los neumáticos: Manténgalos inflados según las recomendaciones del fabricante, que por lo general aparecen especificadas en el manual del vehículo; no debe tomarse como referencia la medida de presión de aire máxima. Asimismo, hay que comprobar la banda de rodadura, cuyo dibujo debe ser de más de 1,6 mm de profundidad; no sólo evitará multas, también los derrapes y el peligroso aquaplaning.
  • La velocidad, factor crucial: La velocidad de un vehículo en carretera debe ser equilibrada; ni elevada, ni demasiado lenta. Por supuesto, la marcha debe adecuarse al estado de la vía si existen condiciones difíciles (niebla, lluvia, nieve, retenciones u otras circunstancias peligrosas).
  • Atención a la conducción nocturna: Hay que ser conscientes de que la visibilidad desciende notablemente durante la noche, por muy acostumbrados que estemos a conducir bajo estas circunstancias. Vigile el estado de las lámparas de sus faros; pueden estar desgastadas y no iluminar correctamente, y además use las luces de cruce cuando otro vehículo se encuentre a menos de 200 metros –también cuando conduzca tras otro coche-. En la medida de lo posible, planifique la ruta para transitar por vías bien iluminadas y evite conducir de noche si tiende a deslumbrarse.
  • Esté atento a su condición emocional y física: No conduzca si está cansado, acaba de sufrir un fuerte disgusto, ha bebido o ingerido drogas, no ha dormido, está enfermo, o ha tomado medicamentos que puedan causar somnolencia.
  • Prepare la ruta: No es lo mismo conducir en carretera en plena hora punta, con frecuentes frenazos y retenciones, que hacerlo con escasos vehículos circulando. Además de más eficiente, es más seguro usar el coche en el segundo caso. La planificación de rutas y horarios alternativos debería ser una constante en una conducción segura en carretera.
  • Adiós a la agresividad: No sea un conductor agresivo, ni plante cara a los que se comportan de esta manera conduciendo. Gritar, pegarse al coche precedente, dar frenazos, cambiar de carril constante y arbitrariamente… son acciones muy peligrosas.
  • Evite la rutina: En autopista o autovía es muy común llegar a una “conducción automática”, en la que la monotonía, la regularidad de la vía y la velocidad constante llegan a provocar que el conductor se evada y merme su atención. Ejercítela leyendo las señales, fijándose en los coches que más le gusten, escuchando música animada o disfrutando de cualquier otro estímulo que le haga estar atento. Haga asimismo paradas frecuentes para descansar.

El Renting garantiza en todo momento flotas formadas por vehículos nuevos y bien cuidados, lo que redunda en una mejor conducción en carretera. 

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