Afortunadamente, cada vez son menos los accidentes con víctimas mortales registrados en las carreteras españolas, pero esto ha sido, en parte, a la adopción por muchos conductores de un estilo de conducción responsable, que no sólo permite salvar vidas, sino también ahorrar combustible, mantener mejor los vehículos y generar menor estrés.

 

En un estilo de conducción apropiado no deben faltar sus cuatro bases: adoptar la adecuada distancia de seguridad, prestar atención a la circulación -anticipándose a posibles cambios y/o peligros- respetar en todo momento las normas y señales de tráfico, y moderar la velocidad.

  • El estilo de conducción debe ser una actitud ante el volante, casi un “modo de vida”; siempre la más previsora, cuidadosa y eficiente posible. En todo momento el conductor debería estar atento a las condiciones del tráfico y preguntarse si lleva la velocidad idónea según las circunstancias, si está arriesgando en su distancia de seguridad, o si se encuentra en la posición correcta de la vía.
  • Ser cautos en condiciones difíciles forma parte del mejor estilo de conducción. No merece la pena arriesgarse en un adelantamiento peligroso cuando no se cuenta con la distancia adecuada, por mucho que confiemos en la potencia del vehículo, su buena respuesta o nuestra habilidad conductora.
  • Una buena distancia de seguridad, siempre y en todo momento. Este intervalo deberá aumentar si hay mala visibilidad, la vía está en mal estado o en obras, o si el vehículo precedente nos impide ver los dos o tres anteriores a él.
  • Si guardamos la distancia de seguridad, tendremos mayor tiempo de reacción ante imprevistos, podremos anticiparnos y no tendremos que echar mano de los frenos o de una marcha más corta para decelerar y, por tanto, también seremos más eficientes en cuanto a consumo de combustible.
  • Mucha atención a la circulación, no sólo en carretera, también en ciudad. En los cruces debemos asegurarnos de contar con visibilidad óptima, respetar los semáforos y pasos de peatones, señalizar las salidas de las rotondas y minimizar los adelantamientos.
  • Precisamente, estos últimos son una de las maniobras más peligrosas: tanto en vías de doble sentido como en autovías debemos preguntarnos si merece la pena invadir el carril contrario o saltar aleatoriamente de uno a otro, respectivamente, por ganar unos pocos minutos.
  • Las normas y señales siempre existen por algún motivo. Aunque una línea continua nos parezca inapropiada -porque supuestamente tengamos buena visibilidad- seguro que hay algún otro motivo que justifica sobradamente su presencia. También las señales de prohibición o recomendación de velocidad tienen una clara razón de ser.

La Escuela de Conducción de ALD trata de modificar los hábitos y estilos de conducción de sus alumnos para que puedan evitar los peligros o reaccionar adecuadamente ante ellos.

 

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